sábado, 5 de septiembre de 2026El país, de horizonte a horizonte
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El país, de horizonte a horizonte

México

Debate sobre el nombre ancestral del paso entre volcanes mexicanos

Colectivos locales proponen renombrar el Paso de Cortés, argumentando que el nombre actual ignora la cosmovisión prehispánica de la región.

Redacción Horizonte MX
Foto: sdpnoticias.com

Un movimiento conformado por historiadores, académicos y pobladores de las comunidades aledañas a los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl ha iniciado una reflexión pública sobre la denominación oficial del Paso de Cortés. El grupo sostiene que el nombre asignado tras la llegada de los españoles a la cuenca de México invisibiliza la historia milenaria y la carga simbólica que este corredor natural poseía para las culturas mesoamericanas. La propuesta busca abrir un diálogo institucional para rescatar la toponimia original, argumentando que el cambio no busca borrar el pasado, sino otorgar una identidad más acorde a la herencia cultural de los pueblos nahuas de la zona.

La iniciativa ha comenzado a circular en espacios académicos y mesas de trabajo locales, donde se analiza la viabilidad de una transición toponímica que sea reconocida por las autoridades ambientales y culturales. Los impulsores del proyecto señalan que este corredor, situado a gran altura entre los dos colosos, fue durante siglos un sitio de tránsito sagrado y un punto estratégico para el comercio y el intercambio ritual. Según sus argumentos, devolverle un nombre basado en las lenguas originarias sería un ejercicio de dignidad histórica para la región.

Desde el ámbito oficial, hasta el momento no se ha presentado una iniciativa formal ante el Congreso de la Unión o la SEMARNAT para modificar la cartografía oficial del área. Las autoridades ambientales mantienen el sitio bajo su nomenclatura tradicional en los planes de manejo del Parque Nacional Izta-Popo. Sin embargo, los proponentes insisten en que el proceso debe ser paulatino y basado en consensos comunitarios, evitando cualquier tipo de polarización social y centrando el debate en el reconocimiento del patrimonio inmaterial.

El debate se enmarca en un contexto nacional donde diversas organizaciones han abogado por la revalorización de los espacios geográficos mediante nombres que reflejen la diversidad lingüística de México. Académicos cercanos al proyecto han sugerido que, de proceder, la nueva denominación debería ser el resultado de un estudio profundo realizado en colaboración con el INAH y las autoridades tradicionales de los municipios circundantes, garantizando que el nuevo nombre tenga un sustento documental e histórico riguroso.

La propuesta, aunque incipiente, ha comenzado a generar eco entre visitantes y especialistas en geografía cultural, quienes ven en este tipo de iniciativas una oportunidad para educar sobre el pasado prehispánico. Mientras el debate toma forma, la comunidad científica y los habitantes de la región continúan documentando las referencias orales y los registros históricos que podrían dar sustento a una eventual solicitud de cambio ante las instancias competentes del Estado mexicano.

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