Federaciones nórdicas retiran su respaldo a Gianni Infantino en la FIFA
Las asociaciones de futbol de los países nórdicos han retirado formalmente su confianza al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, exigiendo mayor transparencia en la gestión del organismo.

Este domingo, el panorama institucional de la FIFA se ha visto sacudido tras un pronunciamiento conjunto de las federaciones de futbol de los países nórdicos. Los representantes de Dinamarca, Suecia, Noruega, Finlandia e Islandia han retirado públicamente su respaldo a Gianni Infantino, actual presidente de la organización, argumentando una profunda preocupación por la falta de claridad en los procesos administrativos y financieros internos.
El bloque nórdico, que ha mantenido una postura crítica en los últimos meses, formalizó su descontento mediante un comunicado donde exigen la apertura de investigaciones independientes sobre las prácticas de gobernanza actuales. La petición se centra en lo que denominan una opacidad sistemática en la toma de decisiones, señalando que la falta de rendición de cuentas compromete la integridad del organismo rector del futbol mundial.
Esta ruptura de relaciones representa uno de los desafíos más significativos para la administración de Infantino en el presente ciclo. Aunque el presidente de la FIFA no ha emitido una respuesta directa a los señalamientos, fuentes cercanas a la cúpula directiva sugieren que el organismo podría proponer mesas de diálogo técnico para revisar los protocolos de transparencia y evitar una fractura mayor entre las distintas confederaciones miembro.
El impacto de este movimiento se extiende más allá de las oficinas centrales en Zúrich, generando reacciones entre las federaciones de diversas regiones. En México, el sector deportivo observa de cerca el desarrollo de estos acontecimientos, considerando que cualquier cambio en la estructura de mando de la FIFA podría influir en la organización de los próximos compromisos internacionales de futbol en los que participa el país.
La exigencia nórdica se suma a una serie de presiones externas que han buscado reformar la operatividad de la FIFA en años recientes. Mientras tanto, el bloque disidente ha manifestado su intención de mantener la presión política hasta que se establezcan mecanismos de fiscalización que garanticen una gestión pública y responsable de los recursos globales del balompié.


