Proponen uso de bacterias para controlar llegada de sargazo a México
Ante la persistencia del sargazo en el Caribe mexicano, investigadores plantean el uso hipotético de microorganismos para mitigar su proliferación.

El investigador Alberto Halabe ha presentado una propuesta teórica que busca enfrentar el arribo masivo de sargazo a las costas del Caribe mexicano mediante el uso de microorganismos. La iniciativa contempla la posible aplicación de miles de billones de bacterias no peligrosas o parásitos intestinales específicos con el objetivo de degradar o controlar la biomasa de esta macroalga antes de que alcance las playas de Quintana Roo.
La propuesta, presentada como un planteamiento de carácter hipotético, sugiere que la introducción controlada de estos agentes biológicos podría alterar el ciclo de crecimiento del sargazo en alta mar. Según el planteamiento del investigador, este enfoque buscaría una alternativa biológica a los métodos mecánicos y de recolección que actualmente coordinan las autoridades federales, principalmente la Secretaría de Marina, en las zonas costeras del país.
Especialistas en temas ambientales señalan que cualquier intervención de esta naturaleza requiere de estudios rigurosos de impacto ecológico antes de su posible implementación. La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, junto con instituciones académicas, mantiene un monitoreo constante sobre las condiciones del ecosistema marino, evaluando los riesgos que cualquier agente externo podría representar para la biodiversidad local y la salud de los arrecifes coralinos.
Hasta la fecha, las acciones oficiales para la contención del sargazo se concentran en la instalación de barreras físicas y la recolección en altamar y en la zona de costa. La comunidad científica y las autoridades locales continúan analizando diversas estrategias para mitigar el impacto económico y ambiental que el fenómeno genera anualmente en el sector turístico de la región.
El planteamiento se encuentra actualmente en una fase de discusión académica y no cuenta con una aplicación práctica autorizada por las dependencias de salud o medio ambiente. La viabilidad de este método dependerá de futuras pruebas de laboratorio que garanticen la seguridad del ecosistema marino y el cumplimiento de las normativas ambientales vigentes en México.


