Temporada de hongos en Oaxaca une la gastronomía con la medicina ancestral
Las comunidades de las sierras Mazateca y Sur en Oaxaca aprovechan las lluvias de agosto para la recolección tradicional de hongos silvestres.

Durante la temporada de lluvias de agosto, los habitantes de las comunidades en la sierra Mazateca y la sierra Sur de Oaxaca inician la recolección anual de hongos silvestres, una práctica que combina el sustento alimentario con el conocimiento curativo ancestral. En estas regiones, el bosque nublado ofrece una diversidad de especies que son integradas tanto en la dieta cotidiana de las familias como en rituales de sanación que han perdurado por generaciones. Esta actividad es fundamental para la economía local y el fortalecimiento de la cultura indígena de la entidad.
La recolección es realizada principalmente por familias que poseen un profundo conocimiento del entorno natural, identificando las variedades comestibles, medicinales y aquellas reservadas para usos ceremoniales. El proceso requiere de una observación cuidadosa de los ciclos climáticos, ya que la humedad constante en los suelos de la sierra es el principal detonante para el crecimiento de los ejemplares. Los recolectores suelen recorrer senderos montañosos desde las primeras horas de la mañana, asegurando que la cosecha se realice de manera sostenible para preservar la biodiversidad del ecosistema.
En el ámbito gastronómico, los hongos se convierten en el ingrediente central de platillos tradicionales que se comparten en los hogares o se comercializan en mercados regionales. Por otro lado, en el contexto de la medicina tradicional, algunos grupos mantienen el uso de ciertas especies bajo esquemas de respeto y guía espiritual, considerándolos elementos sagrados que ayudan a la conexión con el entorno natural. Esta dualidad entre el alimento y el ritual representa una parte esencial de la identidad oaxaqueña que se manifiesta con mayor fuerza durante los meses de mayor precipitación.
Autoridades ambientales y organizaciones locales han enfatizado la importancia de proteger estos espacios boscosos ante el cambio climático, que comienza a alterar los periodos de floración y crecimiento fúngico. Aunque la recolección es una actividad protegida por el derecho al uso de recursos naturales de los pueblos originarios, existe un interés constante por promover prácticas de manejo forestal que aseguren la disponibilidad de estos recursos para el futuro. La riqueza micológica de Oaxaca sigue siendo un pilar de la biodiversidad mexicana y un testimonio vivo de la relación entre el ser humano y la naturaleza.


